El reto
El mantenimiento funcionaba con una hoja de cálculo compartida, un canal de radio y lo que el jefe de turno recordara. El mantenimiento preventivo se retrasaba cada vez que una línea de empaque tenía un pedido urgente, y nadie podía decir con precisión cuánto atraso tenía la planta. Las solicitudes llegaban por teléfono o en una nota adhesiva en el escritorio del supervisor, así que nada quedaba con fecha ni era buscable. Cuando un sello de bomba fallaba en el tercer turno, el técnico de guardia tenía que adivinar en qué anaquel estaba la refacción correcta. Corporativo quería un solo número de backlog para las cuatro plantas antes del siguiente ciclo presupuestal, y nadie podía producirlo sin dos semanas de reconciliación manual.
El enfoque
Especificamos primero el ciclo de vida de la orden de trabajo — solicitud, triage, despacho, evidencia, cierre — antes de nombrar una sola pantalla. La construcción fue un CMMS mobile-first: los técnicos trabajan desde una app nativa que funciona sin conexión en planta y sincroniza por Wi-Fi cerca de la oficina, los supervisores hacen triage desde una consola web, y un proceso nocturno reconcilia el consumo de refacciones contra el ERP para que compras vea demanda real en lugar de estimaciones. Los calendarios de mantenimiento preventivo se reconstruyeron según la criticidad real de los activos — bombas y PLCs de las líneas de empaque primero — en lugar de un calendario anual genérico. Un tablero de Grafana da a cada gerente de planta los mismos cuatro números, actualizados cada hora.
El resultado
“Antes nos enterábamos de que íbamos atrasados cuando una línea se detenía. Ahora el backlog está disponible cada mañana, igual para las cuatro plantas, y usamos ese mismo número en la reunión de presupuesto.”
